Arranca esta segunda novela de j.m.m.Albiol con el inesperado descubrimiento de una fosa común que hasta entonces había permanecido oculta en una finca próxima al cementerio de Tarragona, ciudad industrial a orillas del Mediterráneo poco habituada a episodios extraordinarios a pesar de que su historia, la antigua como la más reciente, estuviera profundamente marcada por todo tipo de vicisitudes. Hasta ese momento los fantasmas de aquellos cadáveres que habían permanecido sin descanso pugnarán por emerger mezclándose con otros fantasmas, los que en todo momento acompañan a Pablo y Fernando, cuyas existencias vuelven a converger después de haberse perdido la pista en el mismo albor de la adolescencia, cuando ambos pensaban, aunque sólo fuera por momentos, que no podía haber nada en el mundo que fuera peor de cuanto ya conocían. Pero las manillas del reloj han ido llenando de terror las horas previas al desenlace de este extenso relato que fluye como una espiral concéntrica, como un vórtice que finalmente atrapará a quien se atreva a asomarse al interior de sus páginas.

 

Se adentra j.m.m.Albiol en esta novela en el territorio de la narración de terror sobrenatural con la efectividad que, como ya quedó claro en su anterior obra, Volveréis, es habitual en él.

 

 

Iezus el Kain.